Testimonio de Betty

El Estigma por Betty G.

Cuando se padece una enfermedad mental se cual sea ésta, la persona que la sufre, no es consciente, de la reacción que puede tener la gente a su alrededor, ya que se supone, que todos somos normales, no tenemos problemas y exteriormente nuestro aspecto físico es saludable y bueno.

En mi caso mi enfermedad comenzó teniendo 21 años, en plena adolescencia-juventud, en esa época además de pensar en los estudios, comienzas a tontear con los chicos y te das cuenta de que ellos también tontean contigo, yo no tenía ningún amigo especial, porque me centraba más bien en mis estudios universitarios, aunque en la universidad se ve cada muchacho que quitaba el hipo.

Aun así, proseguí hasta el segundo año de carrera sin que nadie, ni yo misma supiera que ocurría en mi cerebro.

Pero pasó: un día se manifestó un brote, que sus consecuencias fueron el tener que dejar la universidad, mis compañeros e ingresarme en un hospital de salud mental:

Causas; el estrés que me suponía las fechas de exámenes, los problemas propios y una serie de situaciones que me hicieron padecer el trastorno antes comentado.

En mi caso me lo pillaron a tiempo, fui al hospital, me ingresaron, y como es naturalmente, me recetaron una medicación según mi diagnóstico.

¿Qué ocurrió después en mi vida?

Todo cambió: no iba a la universidad, mis compañeros, y supuestos amigos me dieron de lado, y comenzó una pesadilla en la que solo estaba implicada mi familia y yo, a base de mucha medicación, muy fuerte, que me hizo engordar, demasiado. Tuve mucha terapia psicológica que, sinceramente, prácticamente, no me ayudo en nada.

Pero pasado un tiempo en el que yo no dejaba, y esto que quede claro, para aquellas personas con algún tipo de enfermedad mental, no dejaba de pararme en casa y realizar actividades en las que mi cerebro estuviera activo, es decir lo mismo leía, pintaba, y realizaba manualidades, que me han ayudado a poder salir del atolladero, en el que me encontraba.

De tal manera que un día sin venir a cuento después, de muchísimas, vicisitudes que habían pasado conmigo, respecto al estigma que la sociedad y a través de falsas informaciones, ya sean por vía de medios de comunicación, que no tienen ninguna razón de que las enfermedades mentales sean un problema para la sociedad, cuando realmente el único que se siente mal es la persona que la padece.

Dicho esto, creo que me impulso el hecho de ver mi universidad día tras día por la ventanilla del autobús, el que yo con toda la fuerza de voluntad, pudiera bajarme en esa parada cercana a mi centro de estudios, preguntase cuando se podía hacer la matrícula y justamente, era el último día, la mañana siguiente, no me lo pensé dos veces, y terminé graduándome, después de muchos años de esfuerzo y sacrificio.

Acabar de una vez la carrera fue un reto para mí, y aunque ahora mismo estoy en paro, puedo sentirme orgullosa de tener un título universitario, tanto que mi familia como mis amigos más cercanos lo ven como un logro hacia mi persona.

Por eso este mensaje es para animar a aquella gente que no puede realizarse como persona porque padece cualquier enfermedad, en este caso hablamos de enfermedades mentales, pero esta carta creo que es positiva, ya que se puede lograr e intentar lo que uno se proponga en la vida y llegar a la meta. Que haya gente que imponga ideas o normas preestablecidas, no lo dudo, de hecho, están ahí, pero se puede lograr el cambiar el prejuicio, de esas normas, leyes obsoletas y estigmáticas que hacen que esta sociedad haya menos lugar para lo justo y razonable, que para para la ignorancia, el estigma y la intolerancia del no saber que le ocurre a esa persona en concreto.

Sin falsos ideales en las que debe haber un mundo perfecto, porque seamos claros el 80.5 % de la sociedad, sufre, ha sufrido o sufrirá algún tipo de trastorno de enfermedad mental, y eso no lo solo lo dice las estadísticas lo vemos en el día a día, que hay más gente con trastornos mentales, y no por ello son anormales, estúpidos o discapacitados, una palabra, que personalmente no me gusta, porque todos somos capacitados.

Por eso aquel que se considere “normal”, puede que tenga un gran problema el día de mañana, todos no estamos exentos de sufrir trastornos psicológicos: tanto acoso escolar (bullying), maltrato psicológico y físico por parte de una tercera persona, trastorno de la personalidad o estigma y es por ello que en esta sociedad, se deben de educar unos principios de respeto e igualdad, hacia aquel enfermo que debe tomar una medicación de por vida, y no lo hace por gusto, lo hace porque quiere sentirse algo mejor y debe hacerlo no solo por el mismo sino también por los demás, porque aquí colaboramos y debemos mejorar todos y todas.

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Un comentario en “Testimonio de Betty”

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